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Françoise Loy
(Françoise Loy)

« Estoy especialmente agradecida con el inventor de esta extraordinaria tecnología »

Inicié mis estudios de canto lírico más tarde en mi carrera, después de una trayectoria como violoncelista profesional. Tres años después de mi primer curso de canto, me incorporé al coro de la Opera de Metz  en donde trabajo actualmente en los altos 2. . Hace 22 años que trabajo para el coro y a pesar del trabajo realizado con toda clase de profesores más o menos eficaces, no paro de sentirme insegura sobre mis habilidades vocales. Esto representa un gran problema porque a menudo canto como solista en conciertos fuera de mi trabajo.

A pesar de trabajar la voz regularmente en casa, cantar en un coro impide que se pueda oír la propia voz de manera óptima y tengo que decir que muy a menudo simplemente ya no “me escucho”. Para contrarrestar este problema, me he basado esencialmente en mis sensaciones físicas para percibir la voz. A fuerza de utilizar esta técnica, mi oído quedó relegado a segundo plano, incluso cuando practico en casa. Es así como en estos últimos tiempos he perdido confianza, sobre todo cuando tengo que presentarme como solista.  

Mi sobrina tiene un casco Forbrain y como yo conocía el método Tomatis gracias a que había leído el libro “El oído y la voz” (L’oreille et la Voix), le pedí que me lo prestara para probarlo.

Lo probé por la primera vez en mi casa, un domingo en la mañana. Cuál no fue mi sorpresa el darme cuenta de que mi voz fluía naturalmente y que sentía tanto placer que mi práctica se extendió por casi dos horas durante las cuales canté una buena parte de mi repertorio. Yo no habían dudas ni inseguridades. La voz estaba allí, sin esfuerzos, clara, nítida y fuerte. Igualmente pude ver cómo mi cuerpo adoptaba naturalmente la postura correcta sin ningún control o esfuerzo de mi parte. Incluso mi hija adolecente que normalmente no hace comentarios cuando estoy practicando me dijo “¡qué bello mami!”

El día siguiente hice de nuevo la prueba en el coro ¡Nuevamente estuve agradablemente sorprendida! A pesar de que mis sensaciones parecían correctas, identificaba las imperfecciones que sin Forbrain no habría podido percibir, Desde entonces, prácticamente no abro la boca sin mi Forbrain.

Dos semanas después de prácticas diarias con Forbrain, durante una presentación como solista, mis colegas y familia notaron que mi voz presentaba una mayor harmonía en los agudos y que yo transmitía más seguridad, mostraba una gran fluidez de emisión y se me veía feliz .

Estoy especialmente agradecida con el inventor de esta extraordinaria tecnología y con mi sobrina.

 

Françoise Loy